Cien Años de Soledad cover

Cien Años de Soledad

by Gabriel García Márquez

¿Qué acaba de pasar? Si se lo preguntas a alguien que acaba de saltar en paracaídas, bajarse de una montaña rusa, un artista después del concierto de su vida, un deportista al romper el récord, todos responden lo mismo: No sé, pero fue increíble.

Así me siento. Anonadado, que privilegio a ver leído este libro. Tres cosas que me parecieron increíbles.

La experiencia de lectura, sin igual. Empezar a leer una frase, era como botarse por un acantilado, las palabras van en bajada, tu pierdes el control, no hay cómo parar, su prosa te mantiene enganchada, la caída libre es eterna, frases largas, largúisimas, de hasta dos páginas, tu sientes que perdiste el control, vertigo, adrenalina, hasta que aterrizas suavemente, de nuevo sin darte cuenta, en el punto que cierra la idea. ¿Qué acaba de pasar? No sé, pero fue increíble. Nunca había leído algo así.

Lo que me lleva a la segunda cosa, la genialidad del autor. A veces con el libro en la mano, perdía la mirada en el horizonte imaginándome cómo era posible que una persona, García Marquez, frente a su máquina de escribir hubiera escogido esas palabras, esos diálogos, ésta historia. Esas frases eternas, esos mensajes reflexiones escondidas a plena luz del día. Cómo pensó en ésta historia, en estos personajes, en esos nombres, en esos momentos. Como todo ésto iba saliendo de la cabeza y el corazón de una persona. Un genio.

Finalmente, un momento. Aparece esta frase una tarde, leyendo sin camisa, empapado en sudor, irritado al no poder acomodarme sin que la luz que atravesaba los huecos en las viejas tejas de zinc me diera justo en el ojo.

"Casi siempre, entre amor y amor, comían desnudos en la cama, en el calor alucinante y bajo las estrellas diurnas que el óxido iba haciendo despuntar en el techo de zinc."

¿Era posible esa coincidencia? Ahí entendí el realismo mágico, el que interpreto como la cruda realidad viendo el vaso medio lleno. Tejas podridas o una constelación diurna, uno decide lo que ve.