A veces leo para disfrutar una historia increíble, alguna hazaña, un hecho histórico, una vida bien contada, a veces leo para disfrutar de la prosa majestuosa o creatividad loca de algún autor, a veces leo para aprender de un tema nuevo, tomar un curso con el mejor profesor del mundo.
Este libro es ese último caso, aprender sobre el sistema inmunológico. Insisto en que cualquier tema bien contado se vuelve fascinante y este libro representa mi argumento. Vas a quedar embobado con la complejidad en que nuestro cuerpo se defiende, la palabra cáncer o enfermedad autoinmune jamás volverá a significar lo mismo, ni podrás ver una gripa, una alergia, ni una simple cortada con los mismos ojos.
Vas a arrodillarte ante el rey que es el sistema inmunológico, vas a querer contarle a todo el mundo como funciona, terminarás hecho un nerdito obsesionado, orgulloso y feliz.
Cuidado, que aprender un tema tan complejo no es como ir al spa. Es por ratos retador, palabras difíciles, relaciones complejas, párrafos e ideas que hay que repetir para procesar, pero cuando estés ahí acuérdate de esta reseña y no desistas, el esfuerzo valdrá la pena para ganarse el privilegio que será el poder entender con asombro y admiración, las historias crueles de los cuatro pacientes que deja el autor para el final. Historias que podrían ser las tuyas.
Acabo el libro con una sensación de reverencia, de maravilla, ante nuestro cuerpo, ante la evolución, ante lo increíble que es el estar vivos. Para mi es a partir de ese entendimiento que nace una motivación inagotable por cuidarte, cuando dimensionas lo impresionante que es este regalo de la vida lo único que vas a querer es poder estar a la altura de haberlo recibido.